DEFENSORES

DE LA HISPANOAMERICA INTELECTUAL

TEXTOS NEOLATINOS

DEL VIRREINATO DEL PERU (SIGLO XVII)

 

 

Walter Redmond

Huston-Tillotson College, Austin -Texas

 

La materia preliminar de tres obras escritas en el Virreinato peruano a lo largo del siglo XVII contiene una exuberante defensa de la vida intelectual americana frente a Europa. Se trata de dos libros de lógica por los peruanos Jerónimo de Valera (Lima) y Juan de Espinosa Medrano, "el Lunarejo" (Cuzco) y una obra de teología por el chileno Alfonso Briceño (Lima).1 Estos escritos incluyen los prefacios de los autores Valera y Espinosa, un encomio de Briceño por Pedro de Ortega Sotoma-yor, profesor de teolo-gía, canciller de la Universidad de San Marcos y obispo del Cuzco y de otras diócesis, una presentación de Espinosa diri-gida al rey Carlos II, y recomendaciones de su lógica por un portavoz anónimo del Colegio de Santo Tomás en Lima y por Ignacio de Quesada, socio del maestro general de la orden dominica en Roma (1688).2

Describiré primero el escozor que sentían estos pensadores porque su trabajo no recibiera en Europa, o pudiera no recibir, el reconocimiento que se merecía (Parte 1) y entonces su tesis --entre burlas y veras-- de que América, y específicamente Sudamérica, era más idónea para la vida intelectual que Europa misma (Parte 2). Al final agrego una breve reflexión (Parte 3). Reúno en un apéndice los textos latinos de la defensa de América, los cuales no carecen de interés literario.3

 

PARTE 1. TODO ES DE ORO

 

Valera inició el diálogo haciendo una pregunta irónica. Decidió publicar su lógi-ca, di-jo, conciente de la competencia europea-- y a pesar de los molestos cínicos que le susurraban:

 ¿algo bueno puede venir de Nazaret-- o del Perú?

 respondió:

poderoso es Dios para hacer surgir hijos a Abraham de las piedras peruanas.4

 

Afirmó que su larga experiencia de maestro le dio el derecho de transmitir por escrito su com-prensión de Juan Duns Escoto que él mismo había ganado con tanto esfuerzo.5

Justo Lipsio, promotor del estoicismo en la universidad de Lovaina, había omitido San Marcos en su lista de las universidades no europeas y como si eso fuera poco preguntó: "¿acaso iré al Nuevo Mundo donde no hay sino barbarie?"6 El denuesto movió a los peruanos a empuñar la pluma. Diego de León Pinelo defendió a "el alma" de Lima en sus Notas apologéticas, y Espinosa Medrano se creyó "prácticamente obligado" a publicar su lógica para demostrar que "Justo" no lo era.7 Reconoció que Valera también había sufrido este "prejuicio" y adornó su pequeño diálogo con más detalles: cuando le preguntaron al lógico escotista "más de una vez" si algo bueno podía espe-rar-se de un peruano, "al punto tuvo que" replicar que Dios podía con-ver-tir hasta las piedras peruanas en hijos de Abraham.8 Espinosa dedicó su obra de lógica a su patrón español "con las pajas--pues ¿qué podría yo, un peruano, amontonar sino pajas?"9

El Lunarejo quiso que se mandara su obra "al otro mundo" para publicarse y tanto él como Valera, dijeron que esperaban que sus obras fueran leídas en Europa y eva-luadas con imparcialidad.11 Inclusive las posibles erratas de imprenta les preocu-pa-ban, a Es-pinosa porque los europeos podrían tomarlas por errores del autor, así confirmando el prejuicio de la "barbarie americana".12

Quesada se mostró más conciliador, pues veía cómo los romanos "con el sabor de la verdadera filosofía" aprobaban la lógica de Espinosa. Los peruanos, dijo, deberían reco-no-cer que los europeos estaban bien dispuestos hacia los autores americanos, y espera--ba que su encomio de Espinosa desde Roma hiciera que los americanos correspon-dieran a su buena voluntad.13 Los americanos debían confesar que la iniciativa cientí-fi-ca venía de Europa, dijo, y en fin los intelectuales deben resolver sus diferen-cias con benevolencia y cortesía.14

El Perú era famoso en Europe por su riqueza material y religiosa, dijo Quesada, pero algo parecía faltar:

que los americanos cultivasen con parecido celo las ciencias... y mos-trasen que podían segar no poco fruto en su cultivo e incluso darles incremento.

 

Ahora bien, la obra de Espinosa fue prueba concluyente del alto nivel de la educación universitaria:

en ella, docto lector, con razón debes persuadirte de que en el reino pe-ruano todo es de oro --una edad de oro, siglos de oro--, y en él se encuentran fér-ti-les ingenios-- ¿a los peruanos pues qué les falta?15

 

Ortega, citando a Séneca sobre la conveniencia de transmitir más de lo que recibimos, señaló las muchas contribuciones de Briceño y sus interpretaciones originales.16 Evi-dentemente --notemos entre paréntesis-- se apreciaba la originalidad. Por cierto, en la primera mitad del siglo XVII se deja ver una impaciencia más general con los plan-teamien-tos tradicionales, y apareció dentro de la escolástica una rebelión que corría pare-jas con los arranques de la filosofía moderna. En efecto, el motivo principal que tuvo Espinosa para publicar su lógica fue la refutación de estos "modernos" escolásticos. 17 Como discípulo de santo Tomás desde su juventud, nos explicó, se propuso defender los "primeros pioneros" de la filosofía contra estos "zorros". 18 Sin embargo no se oponía al cam-bio como tal; si rechazó algunas tesis de los modernos lo hizo

 no por ser nuevas sino porque los andan vendien-do como si lo fueran.

Generalmente indicaba cuando lanzaba una opinión original y dijo dos veces que al ana-lizar los nuevos argumentos de sus oponentes "suele volver a pensar" sus posturas tradicionales.19

La crítica de los "modernos" no fue el único aporte de Espinosa a un debate europeo. Su fama principal --es muy conocido-- descansa sobre su defensa del poeta español Luis de Góngora en la controversia culteranista.20 Fue famoso por su estilo no sólo en cas--tellano sino tambien en latín y quechua. Quesada y el portavoz del Colegio de santo To-más elogiaron su latinidad; y éste, citando a san Agustín, se imaginó que las dos herma-nas, Filosofía y Filocalia, quedaban a su lado mientras escribía.21 Su drama en verso quecha, El hijo pródigo, es la más antigua pieza de teatro poético en aquella lengua.22

El Lunarejo repitió la "vieja queja" de que los europeos no acogiesen debidamen-te las obras escritas en América.25 Ortega escribió en un prefacio de la edición de los ser-mones de Espinosa publicada póstumamente en 1696 que de la riqueza de los ingenios americanos

pudiera el Perú y la América toda llenar las bibiotecas de la Europa con mayor afluencia, con más excesiva abundancia, que ha llenado sus numero-sos reinos de tesoros y opulencias, si la penuria de impresiones no le em-bargara esta gloria, malográndole gran copia de raros y prodigiosos in-genios que a millares florecen de or-di-nario en ese nuevo orbe.

 

PARTE 2. UN COMERCIO MAS NOBLE

 2.1 Pedro de Ortega

 

En la carátula de la defensa de San Marcos por León Pinelo se halla un curioso emblema en el cual América dirige estas palabras al sol:

hoy me levanto como tú para todos;

el nuevo mundo es cada día más grande".25

Hacía más de un decenio, Ortega puso la astronomía y geografía, la filosofía y la literatu-ra clásica, a trabajar para demostrar la superioridad intelectual de América a Europa, y Espinosa y su admirador del Colegio de santo Tomás aplicaron su apología a Sudamérica.

Ortega comenzó el argumento, refiriendo a Briceño la pregunta de Valera:

Mas he aquí, del oeste, sepulcro del sol,

se levanta una luz inversa y trastocada--

¿de las Indias ha de salir algo bueno?"26

 

Claro, las grandes flotes llenas de oro y plata. Pero ¿sus pensadores, sus doctores? Ortega agredeció irónicamente a los europeos por admitir a los americanos "nacidos en rudo suelo bajo duras estrellas" a la razón, si bien no a su uso. Sin negar que el clima influyese en la mente, inisistió, citando a Tertuliano, que los factores culturales --como una tradición de erudición-- son más decisi-vos y pueden encontrarse en cualquier parte.

Sin embargo, los europeos porfiaban en su prejuicio.

 

Nosotros, lejos en este otro mundo, cual tierra de Plutón, con sus minas de oro y plata, no somos sino sombras, vanos espectros de hombres, sueños,

y si algún Eneas europeo viniera al Perú como una vez visitó la región de los bienaventura-dos en busca de su padre Anquises,

se maravillaría las armas desde lejos y los carros vacíos de hombres,

ni más podría tocar a sus habitantes que abrazar a su padre:

el fantasma tres veces huye las manos de balde asido.

Con Tertuliano, "un africano tal vez abatido por la misma injuria" como los peruanos, recalcó que pese a las diferencias lingüísticas somos un solo espíritu:

 no sólo a latinos y argivos cae el alma del cielo.

Más bien --aquí Ortega alcanza su ritmo-- el Perú efectivamente se parece a la Región Bienaventurada de Virgilio:

Aquí viste las praderas un aire más copioso de purpúrea luz

donde los habitantes

su propio sol conocen y sus estrellas,

y remató esto con una cita del poeta latino Claudiano:

aquí una edad más preciosa, mora una estirpe de oro.

Las nubes cuando bloquean el sol no lo apagan, dice Séneca, y el ultraje --si bien la oculta-- no puede estropear su excelencia. Así, aunque el Perú esté nublado, continuó Orte-ga (¿pensaba en el clima de Lima?), su luz sigue brillando. El dicho de Séneca

la naturaleza engendra a tales hombres para demostrar que la virtud y el in-genio nacen en cualquier parte, bajo cualquier piel,

lo aplicó a Briceño, frustrado por el descrédito de su tierra, cortado del reconocimiento. No obstante, rompió los obstáculos:

Vamos, pues, mi Briceño; aún desde los rincones apartados puede ascender-se al cielo-levántate ya y supón que tú también de Dios eres digno.

Entonces Ortega recordó al Virrey, el Conde de Chichón, quien había encargado su prefa-cio, de que la labor de muchos peruanos talentosos y trabajadores quedaba sin recompensa y remembranza.27 Y rogó a la "Madre Virtud" que ayudara a Briceño "en quien estamos todos" a publicar su obra, la cual, agrega irónicamente, al menos era digna de ser exhibida como "curiosidad". Pues la gente no presta atención al cielo, dijo, a menos que aparezca algún fenómeno insólito; entonces lo miran y apuntan y se preguntan si será un portento. Ortega predijo que los sabios aclamarían una nova-- Briceño:

esta estrella nueva que ha destellado desde un cielo nuevo.
 

2.2 Juan de Espinosa Medrano

 

Espinosa elaboró su propia defensa "astronómica" de América. Primero se puso de acuerdo con el poeta romano Juvenal:

puede que los mejores hombres, los más prometedores, nazcan bajo torpes aires en la patria de los necios.

"Empero [preguntó] ¿qué si habré demostrado que nuestro mundo no está circundado de aires tor-pes, y que en nada cede al viejo mundo"?

Para iniciar dicha demostración citó "no a un peruano sino al poeta romano" Manilio:

La otra parte de la tierra [yace] bajo aquellas [estrellas],

impenetrable para nosotros, sus razas desconocidas.

Y sus reinos, intransitados por nosotros, del mismo sol sacan la lumbre común y sombras opuestas, y miran en un cielo inverso constelaciones que se ponen a siniestra y a diestra se levantan.28

Espinosa suplicó al lector acotara los siguientes versos:

Mas no es menor su mundo ni peor en lumbre,

ni nacen en su orbe menos estrellas;

nada más ceden....

 

Luego Espinosa se puso a establecer que el hemisferio del sur es en realidad me-jor que Europa, mejor aún que Atenas. Citó a santo Tomás de Aquino cuando éste expli-ca por qué el polo sur está "arriba" para Aristóteles, es decir, en la parte superior y dere-cha del cielo:

 

el polo sur tiene que estar arriba, pues si el polo norte estuviera arriba el cie-lo se movería de izquierda a izquierda, lo cual no decimos.

 

Estos dos grandes filósofos sostenían, pues, que los griegos mismos están "abajo y a la izquierda", de suerte que los peruanos no nacen en un rincón lóbrego y despreciable sino en una tierra aventajada, bajo un cielo mejor, el cual está "arriba y a la derecha":

 

pero si hasta Grecia, madre de todas las ciencias, y su misma capital Atenas se sitúan con respecto a nosotros en un lugar inferior y siniestro, segura--men-te, nosotros, herederos de la más alta cumbre del mundo, podríamos en-or-gu-lle-cernos de nuestra tierra y de nuestro cielo.

 

Si bien los peruanos tienen las estrellas diestras, dijo Espinosa, su fortuna ha sido siniestra. Ni podía haber más de una razón, la cual Manilio habría presentido:

 

nada más ceden; son superados en un solo astro:

Augusto, la estrella que nuestro orbe toca.

 

Manilio pensaba en el emperador romano-- pero Espinosa en el rey Carlos II ("el astro au-gusto"), quien no estaba presente para fomentar la actividad intelec-tual americana como hacía en Europa. El resultado fue que los peruanos tenían que ser "argonautas", obligados a buscar el vellón dorado del reconoci-mien-to "en las antípodas"-- y aun así llegaba "tarde o nunca". Al rey dijo el Lunarejo que le querría ofrecer "un mundo entero" pero que tenía que contentarse con

 

una tenebrosa víctima, un simulacro de don, un tributo de papel, el cual, por exiguo que sea, es señal de algo grande: conatos de la mente, concepcio--nes del entendimiento-- testimonio desde un nuevo mundo de que no sólo sobre cuerpos reina el rey, sino sobre mentes.

 

2.3 El Colegio de santo Tomás

 

El vocero del Colegio de santo Tomás agregó sus propias reflexiones a los razo-namientos de Espinosa. Si éste acertaba en sus especulaciones geográficas y astronó-ni-cas, dijo, aludiendo a la Eneida de Virgilio, los europeos tenían la "mente hostil": si los dioses no se hubieran opuesto a los troyanos, la lanza que Laocoonte arrojó al caballo de madera habría descubierto a los griegos escondidos en su vientre y Tro-ya seguiría estan-do de pie.

Como el Lunarejo, el autor alteró los versos de Manilio para aplicarlos a los peruanos:

 

Nada más ceden; son superados en un solo astro

y la Cruz Estrellada que nuestro orbe toca.

 

La cruz del sur, pues, es otro motivo que tenían los europeos para convencerse de que pro-picio es el cielo peruano. Pues los marineros se orientaban por la cruz del sur al surcar los ma-res meridionales así como la estrella polar los guiaba en el norte.

El vocero del Colegio relacionó la constelación con un pasaje del profeta Isaías (citándolo en hebreo e interpretándolo a su manera):

 

Idos, veloces ángeles, a un pueblo pospuesto

a una nación de línea y línea y pisada.

 

Los cristianos habían de navegar vastos trechos y cruzar las "líneas" del trópico de Cáncer y del Ecuador para evangelizar el reino del Perú, "diferido" por la providen-cia para tal mo-men-to y "pisado" por los pies de los misioneros.

Refirió los versos de Ovidio al logro de la unidad religiosa entre Perú y Europa:

 

Dios está en nosotros, trato con el cielo tenemos;

de las moradas etéreas viene aquel espíritu.

 

El lector, pues, puede esperar mucho de la lógica de Espinosa, porque entre Perú y Europa tiene que haber semejanza "en todo: cielo, tierra-- y la mente humana". Europa, dijo, no ha enviado al Perú una mejor obra de filosofía-- "ni una pareja, quizás digan otros".

Pero el autor no pudo menos de seguir jugando con la cita de Manilio: los ameri-canos

 

son superados en un solo astro:

santo Tomás.

 

Y agrega, pidiendo las palabras prestadas a Virgilio, que su

 

tierra jamás de otro alumno hará tanto alarde.

 

Sería afrenta al aquinate encerrar su doctrina en el viejo mundo y el autor del Colegio de Santo Tomás, volviendo a citar a Ma-ni-lio, esperaba que las escuelas filosófi-cas

 

del mismo sol sacasen la lumbre común

 

de Tomás, quien, como Epicuro, al decir de Lucrecio,

 

superó a la raza humana en ingenio,

y nacido como aéreo sol apaga todas las estrellas.

 

El autor instó a los europeos a reconocer que el Perú podía aportar mucho al avance de la filosofía, así como enriquecía Europea con su oro. Citó un dicho (en griego):

 

faltos de plata mandamos una canción

 

y una alabanza, y concluyó con estas extraordinarias palabras:

 

La región del Perú será más feliz

cuando emprenda un comercio más noble

y también despache al viejo mundo,

hace tiempo enriquecido con su oro y plata,

la sabiduría.

 

3. REFLEXION

 

No es difícil ver que estos textos revelan actitudes hacia Europa que difieren de las que siguen la introducción del pensamiento moderno en América Latina. Puede ha-blar-se en efecto de un cambio paradigmático en la autoconciencia intelectual del conti-nen-te --aproximadamente-- antes y después de la independencia.

La noción de desarrollo primario puede ayudarnos a entender este cambio. La filo-sofía europea brotó por primera vez y se desarrolló principalmente no entre los latinoha-blantes sino en las tierras de habla griega. Las innovaciones más importantes en la filo-sofía me-die-val y moderna se llevaron a cabo al norte de los Pirineos. La fenomenología en este siglo evolucionó en primer término en Alemania y Francia, no en Bretaña y Estados Unidos. Y el desenvolvimiento primario de la "escolástica tardía" incluyó co-mo su in-gre-diente más importante al Siglo de Oro de España, Portugal y los virrei-natos españo-les de América.

La conciencia de pertenecer al desarrollo primario no es igual a la impresión de rastrear el desarrollo primario y responder a él. La "autoconciencia" del filósofo que no duda de que está trabajando "donde está el asunto" --más allá de que espere hacer aportes significati-vos y ser reconocido o no-- es distinta de la del filósofo que sabe que las figuras clave per--te-ne-cen a otro ambiente y que su propio pensamiento ha de ser evaluado en re-la-ción a ellas.

La postura misma de la historiografía intelectual latinoamericana ante la esco-lástica colonial refleja la diferencia. Hasta hace un cuarto de siglo --hablamos en general-- los historiadores modernos condenaron la filosofía colonial por su "retraso", pues a su juicio los filósofos coloniales reaccionaban indebidamente a la innovación primaria per-ce-bida como extranjera (re-chazán-do-la, desatiéndola, ig-norán-dola,...). Estos historia-do-res a todas luces no esperaban que los pensadores latinoamericanos fuesen acogidos den-tro del desarrollo filosófico en Europa y se preocupaban más bien del cómo y del cuán-do de su recepción de los avances europeos y de su respuesta a ellos.

Pero es claro que los mismos intelectuales coloniales, como muestran textos como los que se han exhibido aquí, podían tener una actitud muy distinta: suponían que trabajaban dentro del desa-rro-llo primario de la filosofía y se quejaban de que los europeos no re-co--no-ciesen sus con-tri-buciones. No era cuestión simplemente de reaccionar al pensa-mien-to europeo, de reci-bir-lo y elaborarlo.

En cuanto a la actualidad de los filósofos coloniales Espinosa Me-dra-no no fue atí-pi-co. El cuzqueño mencionó unos 300 autores en su lógica y de los filósofos citados, la cuarta parte son griegos, romanos, patrísticos o islámicos, otro cuarto son medievales y re-nacentistas, un quinto son escolásticos del siglo xvi y no menos que la tercera parte son colegas de su propio siglo xvii-- en verdad citó más obras de su propio siglo que de cualquier otro, inclusive quince publicadas en Europa después de su nacimiento (alrededor de 1632) y cinco después de 1650.

Los filósofos del Siglo de Oro no habrían dudado de que la escolástica repre-senta-ba el desarrollo primario de la filosofía de su tiempo. Algunos suponían que harían un apor-te a este desarrollo y por lo mismo que los europeos leerían sus obras y tomarían en cuenta sus ocurrencias. No se engañaban alardeando de ser grandes figuras (Antonio Rubio, autor de la Logica mexicana, pudo ser una excepción), pero algunos --como mues-tran estos documentos-- indudablemente se consideraban como "escolásticos meno-res". Naturalmente los filósofos de los virreinatos tampoco estaban obsesionados por la "origina-lidad", pero para todos la ense-ñan-za significaba mucho más que un mero "tra-de-re", en-tre-gar a sus estudiantes lo que habían recibido-- lo importante (como decía Sé-ne-ca), era poner su parte.

Uno se queda con la impresión --y claro que es una supersimplificación-- de que los intelectuales modernos se preocupaban de que América no recibiese debidamente la filosofía europea y que los escolásticos de los Virrenatos en el Siglo de Oro se preocu-paban de que Europa no recibiese debidamente la filosofia americana.

 

APENDICE DE TEXTOS LATINOS

 

DEFENSIO INGENII AMERICANI

 

VALERA

 

Forsan sciscitaberis (lector optime) cur in hac feracissima praeclarissimorum ingeniorum aetate tam mul-tiplici rerum cog-nitione referta, in qua innumerabiles philosophandi magistri quotidie prodeunt peritis-simi et qui de proposita ma-te-ria graviter ac subtiliter disputant non pauci, ita ut nihil jam amplius desiderari pos-se videatur, meae inopiae ac inscitiae pe-riculum fecerim, nec importunas criticorum voces in meas aures:

numquid a Nazareth aut a Peru aliquid boni?

in-sur-rantes formidaverim. Tametsi tibi respondere possem quod

` potens est Deus de Peruanis lapidibus suscitare filios Abra-hae.

 

ORTEGA

 

Sed ecce ab occidente solisque sepulchro inversa oritur et praepostera lux: ab Indis ali-quid boni exeat? Aurum, argentum, margaritae, ac thesaurorum ingentes classes esto inde prove-niant; ingenia, docto-res, quis annuat? Sat sit gentem in crasso solo et duris editam sideribus ad rationem hominumque atomam spe-ciem et consortium admisis-se. Gratulor in primis vobis Perua-nis ad rationem admissis, nescio an ad usum! Gratias quoque iis qui gratis admittitis, quod non es-tis soli homines, quodque nobis etiam cor et a na-tura et conditione vindicatis brutorum.

Sanctius his animal, mentisque captior altae

Natus homo est.

Peruanus. Verus tu, o Simonides, patriam convenit esse gloriosam!...

Loci temperiem non abnuo multum referre ad ingenia et mores didici ex Hypo-crate, Pla-tone, Tulio, audio "Batavam aurem" veteri proverbio, Thebis apud Tertullianum, hebetes et bru-tos nasci, Athenis sa-piendi, dicendique acutissimos. Sed ipse paulo inferius plures accumulat cau-sas acuminis et hebetudinis quae accedunt.

Acuunt [inquit] doctrinae et disciplinae, artes et experimentae, negotia, studia; obtundunt in-scitiae, ignaviae, desidiae, libidines, inexperientiae, otia, vitia [....] super haec, si et aliae quae praesunt potestates, enimvero praesunt secundum quidem nos [fideles in-tel-ligit] Dominus Deus et Diabolus emulus, secundum autem communem opinionem [in-fide-lium] et providentia et fatum et necessitas et fortuna et arbitrii libertas.

Hactenus. Quibus nihil aptius in rem nostram.

Arguta ergo et obtusa indoles ex aliis etiam reducitur quam ex regionis coelo, quod adeo est apud pla-gas has tenue et ad subtilia, sublimia, et praecocia ingenia procreanda temperatum, ut condendis suis Athe-nis innumeri sub eo loci Minervae superessent. Imo Mexillus et Clinias, abs-que negotio et longa pere-gri-na-tio-ne et procuratione, generosos, justos, ac suaves mores pollicen-tem situm Platoni suo passim nan-cis-can-tur. Nec Cotyli et eorum pusi, pro praecoci lingua et lo-qua--citate usuque rationis festino, aut in deliciis aut miraculo sunt, tota ditio Colytus est.

Fidem haec superant, nugae (inquiunt) Indianae sunt. Malum inexpiabile! Dissiti sumus et in alte-ro hoc mundo quasi in Regno Plutonis ad quod aurum, argentum, et me-tal-la spectant, um-brae vanae ima-gi-nes hominum et somnia; ut quando Aeneas iste supe-rus Europeus ad nos descendat,

Arma procul, currusque virum mir[a]tur inan[is].

Etiam si nos, nostraque videat, contrectet, et amplexetur, non credit:

Ter frustra complexa manus effugit imago.

Va-nus potius ipse et vanum falsumque ejus judicium.

Tertullianus, prout era Afer et ultra mare dissitus, eodem quo nos ictu ac in-ju-ria for-te per-cussus, ita graviter questus est:

Vanus es si huic linguae, aut Graecae, quae propinquae inter se habentur, reputabis hujus-modi, ut neges naturae universitatem. Non latinis nec Argivis solum anima de coelo ca-dit; omnium gentium unus homo, [varium] nomen est, una anima, varia vox, unus spi-ri-tus, varius sonus, propria cuique genti loquela, sed loquelae materia communis; Deus ubi-que et bonitas Dei ubique.

Ita sane Deus et bonitas Dei magnifice nobiscum agit:

Largior hic campos ether et lumine vestit,

purpureo solemque suum sua sidera norunt.

Nisi quod interjacent et eorum nitidam ac puram lucem prohibent multa et magna. Nec propterea vos, o mea sidera, sistite!

Quaedam soli [ipsi] quoque obstant, at [ejus vis et lux] integra est etiam inter opposita, et quam-vis aliquid interjacet quod nos prohibeat ejus aspectu, in opere est, cursu suo fertur. Quo-tiens inter nubila [e]luxit non est sereno minor nec tardior..., quoniam multum inter-est utrum aliquid obstet tantum an impe-diat. Eodem modo virtuti opposita nihil de-tra-hunt; non est minor sed minus fulget;... non aeque apparet ac nitet, sibi eadem est et more so-lis obscuri in occulto vim suam exercet. Hoc itaque adver-sus virtutem possunt damna et injuriae quod adversus solem potest nebula.

Quis non accenditur, etiam exanguis et exanimis? Homines itaque sumus, ejusdem naturae et con-ditionis, licet alterius Orbis, ubi Claudianeo carmine lucem videas:

Purius [Americos]que magis mirabere [campos],

cultoresque pios; [istic] pretiosior aetas,

aurea progenies habitat.

Adest in exemplum et exemplar Briceño noster, cui nulla genii ingeniive elegantia, nul-lum a natu-ra negatum est ornamentum, immo congestum, quidquid veram hominibus gloriam so-let conciliare, ut de il-lo melius quam de Clarano suo efferat Seneca:

Quosdam... in hoc natura tales generare ut approbet virtutem /ingeniumque bea-tis--simum sub qualibet cute et/ in omni loco nasci.

Enimvero, quamvis natura inique se gessisse videatur tales animos in dissitis adeo et impeditis-si-mis ad prae--mium et ad gloria sedibus male collocando, nunc quod satius est facit; quosdam enim edit locorum na-tu-ra et opinione impeditos sed nihilominus praerumpentes obstantia.

Age ergo, mi Briceño, subsilire in coelum etiam ex angulo licet! Exurge modo et te quo-que dignum finge Deo! ...

Nunc primum ad Briceñum, in quo omnes sumus, [manum refer, Mater Virtus] ut hoc cultissimum et elaboratissimum opus, quod in offensa fide catholica, imo sat de illa meritum, currit, lucem videat. Dig-num sane ut saltem, quia insolitum prodit, spectaculum dulce fiat.

Hic coetus astrorum quibus immensi corporis pulchritudo distinguitur populum non con-vocat; si quid praeter consuetudinem emicuit, omnium vultus in coelo est, spectant, interro-gant, os-ten-dunt, et obliti alio-rum, de adventitio quaerunt prodigium sit an sidus. Probi, candidi, sapientes, sidus hoc novum, quod e coe-lo novo fulsit, decernent, recipient, plaudent.

 

ESPINOSA MEDRANO

 

Profecto inique nobiscum agitur, nam (juxta illud Satyrici) multorum

prudentia monstrat,

summos posse viros magnaque exempla daturos

vervecum in patria crassoque sub aere nasci.

Sed quid si ostendero nostrum Orbem non crasso aere circumdari, Orbique veteri nihil cedere? Id cer-te non Peruanus sed Romanus vates vere simul ac eleganter cecinit Manilius:

Altera pars Orbis sub quis [jacet] invia nobis

ignotaeque hominum gentes nec transita regna,

commune ex uno lumen ducentia sole

diversasque umbras, laevaque cadentia signa

et dextros ortus coelo spectantia verso.

Attendas nunc quaeso, lector, ne nos pro manibus aut umbris habeas inanibus:

Nec minor est illis mundus nec lumine pejor

nec numerosa minus nascuntur sidera in Orbe[m].

Cetera non cedunt; uno vincuntur in astro

Augusto, sidus nostro quod contigit Orbi.

Iam vero si poetis fidem abneges testantibus sane nostrum Orbem claro lumine, aere sub-tili, ceteris-que nihil antiquo cedere, philosophos dabo, et quidem maximos: Aristotelem et -san-ctum Thomam ma-jo-ra docentes. Ille equidem libro secundo De Coelo et Mundo, cap[itulo] 2, aperte tradit polum hunc an-tar-cti-cum esse sursum coeli, seu partem superam, simulque dexteram illius:

Polorum autem [inquit] is quidem qui apud nos videtur, pars infera est; is autem qui nobis ma-ni-festus non est, partis rationem superae subit.

Subscribit Philosopho Angelicus, [De] interpretatione, lect[ione] 4:

Necesse est [inquiens] quod polus immanifestus, scilicet Antarcticus, sit sursum coeli. Si enim polus arcticus, qui semper est nobis manifestus, esset sursum, se-que-retur quod mo-tus coeli esset a sinistra et ad sinistram, quod nos non dici-mus.

Pergit Stagirita:

Et eos qui illic habitant in hemisphaerio supero esse, atque in dextris; nos autem in infero ac sinistris.

Haec ille. Nec hilum discrepat Divus Thomas:

Concludit secundum praedicta [inquit] differentiam habitationis terrae, dicens quod, ex quo polus immanifestus est sursum, illi qui habitant sub illo polo sunt in hemisphaerio su-pe-riori et apud dextrum coeli; nos autem qui in hac parte terrae habitamus sumus in in-fe-rio-ri hemisphaerio et in sinistra.

Non igitur Peruani in obscuris despectisque mundi angulis, crassiore sub aere nati, sed in praestan-tio-re terrae situ, melioreque coelo sibi arridente: quantum partes supernae inferioribus, dextraeque sunt si-nis-tris potiores. Quodsi etiam Graecia disciplinarum omnium mater, et quod caput est Athenae ipsae, nos-tri respectu in imo laevoque loco subsidant, possemus certe sum-mum mundi verticem nacti de solo coe-lo-que superbire.

Potest dici [pergit divinus Aquinas] quod Aristoteles locutus est secundum Grae-ciam in qua habitabat, quae quidem est ad sinistram in quantum est versus occi-den-tem, est autem deor-sum in quantum est sub polo Arctico.

Sidera igitur Peruanis dextra quidem sunt, sed sinistra fortuna. Sed cur? Nisi quoniam ab Euro-paeis uno vin-cuntur in astro, Augusto scilicet Carolo Rege optimo maximo:

Cetera non cedunt; uno vincuntur in astro

"Austriaco", sidus "vestro" quod contigit Orbi.

Abest Regis prospectus, abest fausti sideris facies benevola, influxus praesentaneus; altero enim Orbe dis-siti caremus calore illo coelesti quo princeps virtutem artesque omnes fovet, erigit, nu-tricatur, et efflorescere fa-cit. Praemia proinde, gloria honoresque virtutibus debita, paene ex An-tipo-dibus petenda et ut vel sero vel nun-quam contingant meruisse no sat est, sed oportet et Ar-go-nautas esse. Ast haec vetus nostratum quaerela est, nec est cur illam hoc loci repetam. Legendus omnino inter alios illustrissimus doctor D[ominus] Petrus de Ortgega hujusce Urbis Episcopus, qui causam hanc erudite, nervose, arguteque peroravit.

Haec dixerim in Patria dumtaxat commendationem, non quia ingeniorum in illa floren-tium in me quid-quam vel umbrae periclitari praesumam. Quis enim ego ut tot tantorumque viro-rum in Peruvio litteris, in-ge-nio, doctrina, morqumque amaenitatr ac sanctitudine praecellentium specimen audeam exhibire?

 

COLLEGIUM SANCTI THOMAE

 

Praeclarissimum opus viri multis titulis spectatissimi Ioannis de Spinosa Medrani, Perua-ni, summa vo-luptate perlegimus ac tantam multiplicemque eruditionem mirati, noluimus nostram commendationem de--ese in argumentum gratitudinis, quod et com-mu-nem Patriam nobilitet ejus-que famam novo eruditionis ti-tu-lo comparatam ad Europaeos deferat ac de nostra in primis schola optime meritus sit.

Depulit equidem prefatione sui operis opinionem, forsitan quorundam animis insitam ac minus Pe-rua-nis propitiam, quam, parem ac zonae torridae tamdiu creditae, fabulam dixerim, et philosophorum Prin-ci-pis ac doctoris Angelici testimoniis, quae Europaei minime suspecta ha-beant, polum Antarcticum cui Ame-rica subjacet, adeo polo Artico Veteri Orbi semper conspicuo praestare demonstrat, ut Athenae etiam, quam-vis olim sapientiae sedes, sinistrum dumtaxat ac inferiorem in orbe locum tenere dici debeat, et si id ad-di liceat, "laevam" ipsis inesse "mentem", ut Virgilii verbo utar, si cum Perua-nis conferantur et posi-tio-nis locorum et polorum discriminis rato habeatur.

Verum etsi si cetera nobis minus propitia sidera forent, quid non sperare liceat America-nis ab ea si-de-rea Cruce qua nos felices Europaei ipsi arbitrantur, quo benigno sidere, seu Cruce stel-lis quattuor in for-mam crucis dispositis, Americani Meridionales et Peruani, ut Europaei as-pec-tu Stellae Polaris, dum na-vi-gant diriguntur. Nihil est quod hac in parte Europeis Veterique Orbi invideamus:

Cetera non cedant; uno vincuntur in astro,

"Et Cruce siderea", nostro "quae" contigit Orbi.

Me-rebatur equidem inter astra crux reponi divini foederis ac reconciliationis ho-mi-num caeleste signum, fe-li-cius ac duraturum magis formata iride concretione nubium ac refractione lucis evani-dae.

At quibus nisi Americanis et Peruanis haec felicitas tanta con-ti-git, ut benignissimi hujus sideris seu fulgidae Crucis et aspectu recreentur et dirigan-tur luce et influxibus foveantur? Sed quid non pro-misis-set Americanis sider[e]a Crux ab initio conditi orbis, ipsorum semper vertici imminens?

Promittebat puriores ac ardentio-res fidei et sanctitatis radios e caelis aliquando effunden-dos, et tan-dem impletum iri celeberrimum Isaiae vaticinium quo mittendos apostolicos viros an-gelos-que ad propa-lan--dam fidem Crucisque mysterium detegendum tot retro saeculis divinus Pro-pheta vaticinabatur:

Mylq Myk)lm wkl

...K#mm ywg l)

.hswbmw wq-wq ywg.

"Ite, angeli veloces, ad gentem dilatam,...

ad gentem lineae et lineae et conculcatam".

Quae enim aut Isaiae olim aut Orbi Veteri regio "lineae et lineae" praeter Peruanum Reg-num, quo ut perveniri possit, et lineam tropici Cancri et lineam aequinoctialis, et diffusas in im-men-sum plagas

corusco semper sole rubentes et torridas semper ab igni

fal-so olim existimatas, pertransire oporteat. Haec sane regio "lineae et lineae" magis Prophetae oraculo quam soli delitiis divitiisque, aut poli felicitate nobilitata.

Conculcata [quidem] pedibus pauperum

quum fidei collum subdidit Peruana Regio olim superba imperio ac divitiis. Et si quando occulto Dei judi-cio in superiorem aetatem "dilata", longam traditatem [?] (quae magna-rum rerum quae diu expectantur sors es-se videtur) novis in dies editis sanctitatis miraculis quae cum plausu Ec-cle-sia suspicit suisque accenset, ma-jori nunc fecunditate compensat.

Ferat haec non invitus, amicus licet ignotus lector, in nostrae gentis laudem, nec nobis Europaei in-vi-deant aut "nos jam nemo despiciat" ; quos tandem etsi tot terrarum et marium longis tractibus ac spa-tiis disjunctos, mutuo tamen foedere eadem fides ac religio conjungit, ut jam eadem sorte pares, etsi cetera de-es-sent, illud usurpare liceat:

Est Deus in nobis, sunt et commercia caeli

sedibus aethereis spiritus ille venit.

Nec vero haec incassum a nobis dicta eruditus lector existimet, ex quibus etiam agnoscet quid de hac Philosophia sperare liceat. Omnia enim similia esse necesse est: caelum, solum, ge-niumque hominum. Et quae alia de magnitudine, acumine, ac sublimitate ingeniorum, quae Ame-ricana et Peruana Regio alit, ar-gumenta clariora quaerenda sunt praeter hoc unum nobis tibique, lec-tor, exhibitum: scilicet hanc Peruani au-thoris Philosophiam, qua nullam adhuc multis in parti-bus praestantiorem, ut de nostris modeste lo-qua-mur, et, dicent alli forsitan, cui nec parem ad nos Europa transmisit....

Quamvis unum semper, et quo nostram scholam in primis sibi devinxit, ceteris ante-po-nat d[ivum] Tho-mam, quem ubique pressis vestigiis fidissimus interpres sequatur. Sane fateri li-bet hoc etiam ab Euro-pae-is nos

astro vinci,

d[ivo] Thoma,

nec nostra unquam:

Ullo tantum se tellus jactabit alumno.

Sed et haec sanctissimo viro injuria fieret si Veteris Orbis solum finibus hujus doctrina clau-de-retur. Ultra Europam ferri debuit, ut una esset d[ivi] Thomae schola universis Orbis: qua late patet et ut

commune ex uno lumen ducentia sole

mi-no-ra scholarum sidera uni doctorum soli [divo] Thomae lucem acceptam referrent:

qui genus humanum ingenio superavit, et omnes

restinxit stellas exortus uti aerius sol.

Hinc praeclarissima illa lumina quae ubique in sua philosophia sapientissimus d[ominus] Espinosa spar-git, et quibus difficillimas quaestiones explicat, ut fateri etiam vicissim Europaei debeant Peruana inge-nia aliquid ad philosophiae et sapientiae incrementum non minus conferre pos-se quam totius Europeae reg-na auri ferax fertilisque regio nec sibi solum dives, auri, argenti-que ac unionum etiam magis pretiosis acer-vis locupletavit.

Vulgatum olim erat inter amicos quum cetera deessent quo benevolentiam demonstrarent, et ne om-nino sterilis amicitia foret:

a))rgu&rou xhrou&menoi i1ambon i0a/llomen,

"ar-gento destituti, carmen et laudationem mittimus".

At erit felicior Peruana Regio quum diu jam auro, argentoque locupletato Veteri Orbi etiam sapien-tiam mittit nobilius commercium initura, et quae tua singularis laus est, sapientissime Es-pi-no-sa, non so-la America celeberrimum nomen claudet; ibit "Espinosae" nominis fama ad alte-rum Orbem, et quod nobis col-latum beneficium acceptum tibi refe-ri-mus, ubique terrarum d[ivum] Thomam regnare in scholis per te Or-bis universus agnos-cet.

 

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1. Valera, O.F.M.: Commentarii ac quaestiones in universam Aristotelis ac subtilissimi doctoris Johannis Duns Scoti lo-gicam, Lima, 1610; Espinosa: Philosophia thomistica, Roma, 1688; Briceño, O.F.M.: Prima pars celebriorum con-tro-ver-siarum in primum Sen--tentiarum Ioannis Sco-ti, 2 tomos, Madrid, 1642.

2. Valera: "Ad lectorem praefacio", Ortega: "Ex praescripto excellentissimi Comitis de Chichon Peruani Regi Proregis, cen--sio operis..." (13 de abril de 1636; parece que en el mismo año publicó en Lima Aparatus historicus sa-piens apologiam de vita et doctrina Joannis Duns Scoti), Espinosa: "Candido lectori" y "Carolo II catholico hispaniarum et in-diarum Re-gi", el Colegio de Santo Tomás: "Collegii S. Thomae de Aquino Limensis ordinis praedicatorum/ Com-men-datio ope-ris", Quesada: "Com-mendatio authoris." Las citas se toman de estos escritos. Traducciones españolas por Red-mond: "Juan de Espi-no-za Medrano/ Prefacio al lector de la Lógica", Fénix (Biblioteca Nacional del Perú), n.20 (1970), 74-80, y para los otros textos (menos la carta al rey) "Documen-tos colo-nia-les/ Una defensa del Perú in-te-lec-tual", Fénix, nn.26-27, (1976-7), 235-255. Para commentario y bibliografía ver Redmond: "Una defensa de la América in-telectual/ Apolo-gías por pen-sa-do-res peruanos del siglo xvii", Latinoamérica (UNAM), n.14 (1981), 213-237 y "Self-Con-sciousness in Latin American Philosophy/ Before and After Independence"; también "El Lunarejo/ ¿Qué diría de la fi-lo-soía actual?", Instituto Riva Agüero, Lima, 1999, "El Lunarejo on Abstract Entities", Concordia, Aachen, n.24, 1993, "Latin Ameri-can Colo-nial Philosophy/ The Logic of Es--pinoza Medrano", The Americas (Academia de la Historia Fran-ciscanda Americana), vol.30, n.4 (April), 1974, La lógica en el Virrenato del Peru, Lima, Fondo de Cultura Económica, 1998.

3. Para facilitar la lectura de los textos latinos en las anotaciones y en el apéndice, alteramos libremente la ortografía y pun-tuacion.

El texto latino aparece en el apéndice.

También quería ahorrar a sus alumnos la molestia de preparar apuntes de clase (la alegación de tales motivos no era ra-ra). Nul-lum ei [Scoto] obsequium praestari posse sum arbitratus quam si imprimis suae doctrinae fun-damen-tis dilu-ci-dan-dis pro mea tenui facultate insudarem ac dilucidata nostris Scholasticis offerrem. Sus amigos y alumnos insistían: ut ea scrip-ta quae in libros Aristotelis de logica, philosophia et Metaphysi-ca in hoc insig-ni seraphici patris nostri Fran-cis-ci cae-no-bio meis fratribus ac discipulis e suggesto pervulga-ve-ram, non uno aspectu sed post sexdecim annos in phi-lo-so-phia ac sacra theo-logia edocenda expensos ac-cu-ratiori in-da-gine recognita ac politius limata typis mandarem, quo fa-ci-lius possent ab eisdem prae manibus ha-beri ipsi-que ab ingenti et quotidiano in gymnasiis manu con-scribendi vin-di-ca-ti la-bore (qui fere totum tem-pus reli-gio-sis satis carum ac perneces-sarium conterit et consumit) opportunius fructuo-sius--que re-ligiosis functioni-bus ac litterarum exercitiis vacarent. Sólo se publicó su obra de lógica.

Lovanium, Amberes, 1605. Garcilaso de la Vega ya mencionó en 1617 la impresión difundida en Europa de la barba-rie del Nuevo Mundo.

León Pinelo, Hypomnema apologeticum pro regali Academia Limensi in Lipsianam periodum, Lima, 1648 (presen-ta-do el año anterior). Antonello Gerbi, "Diego de León Pinelo contra Justo Lipsio", Fénix, n.2, 188-231 y n.3, 601-612 (1945-6). Espinosa: Philosophiam thomisticam orbi literario, tre-pidus quidem pusillitatisque meae haud inscius ut in lu-cem pro-deat, paene coactus exhibeo. Sunt etenim No-vi Orbis hominum studia de barbarie Europaeis valde sus-pec-ta; id sane ho-noris debere fatemur Lipsio, non undequaque "justo".

Hoc in se praejudicium expertus est perdoctus ille scotista Peruanus Hieronimus Valera, cujus auribus "numquid a Na--zareth aut a Peruvio ali-quid boni?" non semel insusurratum, ita ut e vestigio respondere co-ge-retur: "quod potens est De-us de Pe-rua-nis lapidibus suscitare filios Abrahae."

"Illustrissimo ac revmo. Ecclesiae Principi D. Fr. Thomae Carbonello", obispo de Sigüenza y confesor del rey: Rapis enim tibi nostra hujusce libri folia et simul in ipso paleas rapis; quid enim nisi paleas Peruanus ho-mo congessissem?

Denique ut nihil dissimulem, id solum fateor doloris jamdiu alte meo insedit animo: quod haec qua-lia-cum-que scripta in Hispaniam, id est in alium Orbem, prelo mandanda mittantur.

Valera citó a Quintiliano: "labuntur et oneri cedunt aliquando et nonnumquam fatigantur sapientes ac eru-diti", y pro-si-guió: ne ergo illorum crimen execrandum incurras qui conviciis alios a benefaciendo de-ter-rent et nisi quod ipsi fe-ce-rint nihil rectum putant. Espinosa, citando a Plinio el Joven: "neque enim soli ju-dicat qui maligne legunt", agregó: Quod-si aliis minus placebunt, certe non ideo discrucier quippe qui com-per-tum habeo eam esse humani ingenii imbeci-li-ta--tem ut quo uni arrisit id e vestigio alteri displiceat. Terminó con una súplica final: ut a te non laudem sed veniam, non plau-sum sed benigni-ta-tem, praestolanti hu-ma-num te praebere ne graveris.

Valera: Scatet erratis editio haec, quia typographorum in his partibus inopia maxima est et qui occurrunt parum sunt ver-sa-ti et ad errandum procliviores." Espinosa: me a chalcographia quam longissime absente, [scripta mea] mon-strosis de-turpanda sint mendis... Quumque barbari putemus qui vulgi errore vocamur "indiani", haud immerito vereor ne ejus-mo-di vitia et latinitatis stribiligines in libri regeran-tur authorem.

Verum si haec a me in Peruani philosophi [Espinosae] commendationem dicta Europaeis testari licet, et-iam et Perua-nis vicissim aliquando referre licebit quantum sibi Americani de Europaeorum benevolentia aut ae-quitate erga suos au-tho-res gratulari debeant, quum Espinosae philosophiam ab his qui verae philoso-phiae gus-tum habent et probari et mag-nis encomiis commendari videam.

Haec Europaeis Romae a Peruano dicta in commendationem gentilis sui et Peruani benigne, ut arbitror, lec-tor ex-ci-piet, ut de Europaeis, ac in primis de Romanis plura aliquando, ut spero, Americanis et Peruanis a me referentur. Decet enim literatus viros his oficiis invicem et benevolentiae ac humanitatis argumentis de-cer--tare.

Verum unum superesse videbatur quo Novus Orbis cum Veteri paria faceret: nimirum quod Americani ac-ceptas ab Eu-ropaeis (quod grati animi sensus fateri jubet) cum fide et religionis cultu scientias pari studio colerent, in eisque ex-co-lendis non mediocrem se fructum percepisse, ac incrementum etiam addere posse ostenderent. At certe quantum va-leant in excolendis etiam altioribus scientiis Peruana ingenia, egregium, ut arbitror, specimen Europaeis feret haec Pe-rua-ni Doctoris Philosophia, qua non immerito suaderi possis, erudite, lector, in Peruana Regione omnia esse aurea: ae-ta-tem auream, aurea saecula, in eaque reperiri feli-cia ingenia.... Quid enim Peruanis deest? ...Florere academias ac in-sti-tuta scholarum exercitia haec Peruani philosophi commentaria satis superque demonstrant. Quesada mencionó la canonización de santa Rosa de Lima. Eguiara y Eguren, Biblioteca Mexicana, da ejemplos de criollos que decian que América era más grande por la vida intelectual que por la riqueza.

Seneca, carta 64:7-8: Facit amplius quod accepit ut "major ista here-di-tas ad pos-te-ros transeat. Multum adhuc restat operis multumque restabit; nec ulli nato post mil-le sae-cu-la praecluditur occasio ali-quid adjiciendi. Sed etiam si omnia a veteribus inventa sint, hoc sem-per no-vum erit: usus et inventorum ab aliis [hic ego insistam] scientia et dispositio". Or-te-ga agregó: Nemo adeo erit cae-cutiens ut praeter multa subtilia et sublimia ab eo inventa, inventorum saltem a suo Sco--to mi-ri-fi-cam sci-en--tiam et dispositionem sine dignatione non recipiat et in-sig-ni-ter exosculetur.

Los "recentes", "recentiores", "neoterici", "juniores" or "nuperi", incluían a los jesuitas (proclives al nominalismo) Pedro Hurtado de Mendoza (publicó 1615), Rodrigo de Arriaga (1632), y Fran-cisco de Oviedo (1640), como también el cisterciense Juan Caramuel de Loblokowitz (Espinosa mencionó una obra de 1654 y dos de 1651).

Thomisticam profiteor scholam, qui enim aliam possem in insigni clericorum Sancti Antonii Magni Se-mi-nario tene-ris ab unguiculis innutritus et usque ad Primariae Cathedrae prefecturam eductus?

Carátula: Ubi peripateticorum doctrina dilucide exponitur, declaratur, veneranda antiquorum sapientia nova me-di-ta-tio-ne suspicitur, explicatur: Plato, Aristoteles, Porphyrius, d[ivus] Thomas, Cajetanus, aliique veteres scientiarum an-te-sig-nani ab aemulorum invidia et neotericorum morsiculis vindicantur, defenduntur, et ut plurimum nova omnia hostium ar-gumenta non invita (ut dicitur) Minerva, perpenduntur, enodantur. Prefacio del autor: Igitur antiquitatis canos tho-mis-ta suspicio, a juniorum vulsibus defendo, et nova medi-ta-tio--ne plerumque illustro; neque opiniones neotericorum dis-pli-cent quia novae sed quia quum non sint pro no-vis venditantur. Neminem data opera incurro aut invidiose traduco; id vel inde liquet quodsi quem dis-se-ren-do nunc impugno, in eadem (non raro) disputatione mox de aliis quae recte sentiat in-genue laudo ejus-que industriam amplector. Para doctrinas originales ver Redmond, "Latin American Colonial Phi-los-o-phy", p.500.

Apologético en favor de don Luís de Góngora, Lima, 1662, reeditado por Ventura García Calderón, El apogeo de la li--te-ratura colonial, Paris, 1938, 57-186.

"Philosophiam et philocaliam germanas sorores esse et eodem parente procreatas" (Contra Academicos, l.2, c.3); "non penitus poetas a philosophia contemnendos esse" (l.2, c.3).

Auto sacramental del hijo pródigo, ed. E.W. Middendorf, Dramatische und lyrische Dichtungen der Keshua-Spra-che, Leipzig, 1891.

Ast haec vetus nostratum quaerela est.

"Censura y aprobación", La novena maravilla, Madrid, 1695. Valera también se quejaba de la escasez de prensas en Amé-rica (ver cita de arriba).

Hodie omnibus orior quasi tu; novus orbis quotidie major.

Los textos originales de esta sección junto con las referencias a los lugares clásicos se encuentran en el apéndice.

Ortega también se quejó a la Corte española de que en los cargos públicos se postergasen dignos candidatos america-nos; ver Mendiburu, Diccio-na-rio his--tórico-biográfico del Perú, Lima, 1931-4, in loco.

Manilio (primer siglo d.C.) habló de la zona templada del sur entre el Trópico de Capricorno y el Círculo antártico. Las sombras están "opuestas" porque caen hacia el sur. Para un observador en el hemisferio del sur que mira hacia el ecua-dor, el cielo nocturno gira de derecha a izquierda pero de izquierda a derecha para un observador de cara al ecua-dor en el hemisferio del norte.

Si miramos "abajo" hacia el norte ("norte" viene de una palabra que significa "abajo" --e "izquierda" en umbrio--) ", el sol parece moverse "de derecha a derecha", es decir desde la derecha (del orien-te) en un círculo, pero si miramos "arriba" hacia el sur ("sur" puede ser cognado con "super..."), el sol se levanta a la izquierda.

Haud secus mihi evenit (o Rex optime maxime), qui ad tantae majestatis aras pro dignitate non bovem sed orbem sa-ne integrum, si suppeterent vires, dedicare vellem. Clementiori tamen velut Herculi, non nisi umbratilem hostiam, doni fig-mentum, munusque chartaceum venerabundus offero. Est tamen exiguum hoc obsequium, magnae rei argumentum: men-tis quippe molimina intellectusque conceptiones, ex Novo Orbe ma-jestati tuae pollucemus ut non solum corporibus ibi sed etiam animis te regnare contestemur.

O la "segunda" escolástica (Carlo Giacon), sobre todo la de los siglos xv-xvii (excluímos aquí la es-co-lás-tica moder-ni-zada del siglo xviii).

Ver Redmond, Bibliography of the Philosophy in the Iberian Colonies of America, Nijhoff, La Haya, 1972, p.xi, "Filosofía tradicional y pensmiento latinoamericano/ Superación y vigencia", Ponencias, Se-gun-do Congreso Inter-na-cio-nal de Filosofía Latinoamericana, Bogotá, 1982 y Prometeo, UNAM, año 1, n.2, 1985.

Los escolásticos modernizantes (de la segunda parte) del siglo xviii estaban en medio: podían dudar de la primacía de la filosofía escolástica, pero aceptaban el ascendiente de la modernidad sobre todo en la cien-cia y las matemáticas y las disciplinas "prácticaa".

Y se quejó de que llegasen pocos de los últimos libros: "juniorum autem li-bri vel raro veniunt, id fuit in causa cur eo-rum nominibus nostras pagellas haud ornaremus".

Mt 3:9,c 3:8; Jn 1:46.

"Job" se pone en el margen.

Ortega aclara la diferencia entre las "Indias" y los "indios", desligando el abolengo de Briceño de éstos (cita a A. Ercilla's La araucana, 5:149-152 en español sobre su antepasado, el conquistador Francisco Peña): "Pues Peña, aunque de lengua tartamudo/ Se revuelve con tal desenvoltura/ Cual Cesio entre las armas de Pompeo/ O en Troya el fiero hijo de Peleo." Era frecuente entonces distinguir entre crillos e indios (Gerbi, "Die-go de León Pinelo...", pp.212-216).

De anima, c.20, par.3; la cita es de los par.4-5.

Ortega toma estos tres ejemplos de Tertuliano, De anima, c.20, par.3, donde se refiere a Plato, Timaeus 24C-D, y Laws, 704B.

La Eneida de Virgilio, 6:651 (enmendado); Virgilio visita la región de los bienaventurados con la Sibila.

Eneida, 2:793 y 6:701; Ortega lee "complexa" por "comprensa." Eneas trata en vano de abrazar la sombra de su padre Anquises.

Ortega da la referencia: De testimonio animae (ch.6).

Eneida, 6:640-641. Virgilio describe la región de los bienaventurados.

Ortega da la referencia: Séneca, carta 92 (17 y 18).

Claudiano, De raptu Prosepinae, 2284-2286. Plutón alienta a Proserpina: "No pienses que hayas perdido el día; otros astros y orbes tenemos, verás una más pura luz y admirarás el sol eliseo y sus habitantes piadosos; allí una edad más preciosa, una raza de oro, y tenemos siempre lo que los hombres de arriba se merecen una sola vez."

Ortega da la referencia: Séneca, carta 66 (combina frases de 1y 3); Clarano fue condisciípulo de Séneca.

Ortega sigue empleando imágenes de la carta 66:3 de Séneca.

Espinosa da la referencia a Juvenal, Sátira 10, hablando del filósofo Demócrito.

Astronomicon, 1:377-385.

285B.

Véase la tercera cita de Aquino.

Ver Eneida, 2:54 and Egloga 1:16: "Et, si fata deum, si mens non laeva fuisset,/ impulerat ferro Ar-golicas foedare la-te---bras,/ Trojaque nunc staret, Priamque arx alta maneres." "Laevus", como "sinister", significa "izquierdo", "des-di-cho-so", "torpe"....

Isaías 18:2. Las palabras hebreas detrás de "angeli" y "dilatam" (ver Proverbios 13:12) significan aquí "mensajeros" y "alto"; "lineae et li-neae" es una traducción literal de los elementos de una palabra que significa "fuerte", y la palabra "con-culcatam" tiene un sentido activo: "pisando, conquistando" (Isaías ex-horta aquí a los embajadores egipcios que bus--can una alianza con Judá contra Asiria a volver a casa).

El autor da la referencia: Virgilio, Georgica, 1(:233).

El autor da la referencia: Isaías 26(:6).

El autor da la referencia: Cantar de los cantares (1:6).

El autor da la referencia: Ovidio, Ars amatoria, 3.

La primera cita es acomodación del verso de Manilio; el autor da la referencia: Eneida, 6:877, donde Anquises habla del sobrino de Augusto.

El autor repite el renglón 379 de Manilio.

El autor da la referencia: Lucretio (De rerum natura, 3:1043-4), refiriéndose a Epicuro. El texto tiene "restrin-xit"; otra lectura es "aetherius" en vez de "aerius."